sábado, 10 de agosto de 2013

La sonrisa de Angun. (Nepal 1)


Nada hacía presagiar cuando lleguamos al aeropuerto de Tribhuvan en Katmandú en febrero de 1992 con mi hermana melliza Marta y otras 14 parejas de franceses que este viaje era uno de los que más me iban a marcar en mi vida. Cuando eres joven te dejas llevar, y más en aquellos años donde sin internet ni dispositivos móviles investigar era más sofisticado. El viaje era un premio a los resultados obtenidos el año anterior en la filial del grupo Concept en España, y recuerdo que lo organizaba la empresa francesa Terres D´Aventure que no sabía por entonces que estaba especializada en senderismo. 

A la llegada, a media tarde nos metieron corriendo en un autobús para que nos diera tiempo llegar antes de anochecer a un templo de nombre impronunciable pero que todo el mundo conoce como el templo de los monos. Situado en una colina que domina el valle, es un templo que te llama la atención por ser el primero que ves -los hay mas bonitos-, por los trescientos escalones que hay que subir y por la cantidad de monos y su agresividad transigida que sobrepasa en mucho a la mala leche de los cuatro monos que te dan el coñazo en Gibraltar . Pero tener la oportunidad de ver el atardecer en la terraza mirador que domina toda la urbe enclavada en medio del valle fue un espectáculo inolvidable. Era una metrópoli prácticamente plana donde se veían por doquier los tejados de sus múltiples templos y que se extendía hasta donde te llegaba la vista. Me tuvieron que venir a buscar pues me perdí observando su inmensidad y belleza.

Al día siguiente visita libre por la ciudad. Salir del barrio turístico de Thamel donde se ubican los hoteles y adentrarse en el caos del centro de Katmandú es un viaje para la vista, el oído y el olfato. La urbe es en verdad un conjunto de ciudades del valle homónimo que han acabado unidas,. Distribuida en forma circular, es como una tela de araña cuyo centro es la plaza Drubar, llena de templos y en una zona eminentemente comercial. Ir temprano, cuando se escucha con nitidez el campaneo que llama a la oración es especial. Lo siguiente es tirar el plano, pues vayas en la dirección que vayas descubrirás una forma de vida distinta. Recuerdo que los franceses se dejaron seducir por el distrito de las tiendas, Khen Tole. Tiene narices que hagas miles de kilómetros para ver una tienda de Channel y más en un barrio racista en el que sólo hay turistas e hindúes y donde se daba la paradoja que no podías pagar en rupias nepalesas, sino en rupias indias o dólares. Yo, como siempre hago en Asia y África, dejé que el olfato me guiara, que lo suele hacer muy bien, y me adentré en mi primera experiencia del caos dominado y en una realidad de una vida muy pobre de un pueblo muy alegre, porque, por lo menos en el 92, hasta el más mísero de los habitantes de Nepal con el que me crucé esbozó una sonrisa llena de amabilidad y buenas vibraciones. Y hasta en los barrios mas modestos encontrabas en cada esquina, un templo o una pagoda continuamente visitada por sus fieles, que incluso aquí siguen inmersos en la carrera. Crucé, al otro lado del río hacia la Plaza Durbar en Patán, donde se ubica el Palacio Real y montones de santuarios de tanta calidad que es conocida como el bosque de los templos. Pasear por esa plaza y tratar de entender como ha llegado tan intacta a nuestros días en un país tan caótico es complicado, hasta que comprendes que los nepaleses aman su culturan. Recuerdo, como ejemplo, quedarme paralizado ante Kaasthamandap, una pagoda de tres pisos dedicada a Gorakhnath realizada enteramente en madera sin un solo clavo y, según la mitología, construida con la madera de un sólo árbol, perfectamente conservada. Primer día y babeaba.

Lo que no sabía por entonces es que el viaje iba a cambiar radicalmente al día siguiente. Nos recogieron cinco Jeep en grupos de 6 mas guía y conductor y pusimos rumbo a las montañas. Íbamos absortos viendo la inmensidad de los valles rodeados de bancales,  terrazas perfectamente alineadas para aprovechar al máximo la producción agrícola y con la cordillera del Himalaya de fondo, mientras nos explicaban que dormiríamos cuatro noches en tienda de campaña haciendo actividades. No voy a negar que esto me puso de mal humor, pues a uno le gusta viajar como a nuestros políticos: gratis y en hotel de lujo. Pero el enfado duró hasta que nos subieron en kayaks y nos tiraron por un río salvaje de aguas cristalinas, en medio de cañones imposibles hasta llegar a un pueblo perdido, el mejor museo que jamás haya visto al aire libre pues no tenía ni una sola construcción con menos de seis siglos y mostraba los mejores trabajos de los mallas, dominadores de la talla en piedra y madera (si si mallas con ll que gobernaron del s. X al XVIII en Nepal). No me perdono haber olvidado el nombre del sitio en cuestión, pues uno ha de poder presumir de haber estado en sitios como este.

A la noche cena y toque de queda a las 10 porque había que madrugar. Casi me meto en la tienda!! Pero tras auto convencerme de que un seguidor de la movida madrileña de los 80 no podía acostarse a esas horas, di media vuelta  y me dirigí al pequeño fuego donde se arremolinaban los Nepaleses. No se como empecé la conversación, pero si recuerdo que quise desmarcar a España de Francia en la forma de celebrar la vida y la multitud de juergas y fiestas que hemos inventado los hispanos. Y tras una hora de explicación en mi horrible inglés, las llamas se habían multiplicado por cinco y nos hallábamos saltando sobre la hoguera en una burda imitación de lo que era la noche de San Juan, bebiendo un mejunje alcohólico que entraba que daba gusto y gritando la palabra que ellos ya habían convertido en sagrada y que no era otra que "marcha", o "marsha" que es como la pronunciaban. Y así nos dieron las siete caminando sobre las brasas. Todavía rueda por París una foto mía con la ropa medio quemada y el rostro tiznado que algún perplejo francés hizo al salir de la tienda.

Me dí cuenta que uno de los guías, el que parecía más joven, no paró de mirarme en toda la noche. Pensé mientras me refrescaba y cambiaba a toda prisa que era normal después del espectáculo que había dado. Tras el desayuno subimos a los todo-terreno y mientras me acomodaba pude ver como este guía mantenía una pequeña discusión con el nuestro que más tarde entendí cuando se intercambiaron los coches. Según subió, ignorando a los otros cinco europeos que iban en el coche, me lanzó la mano mientras me repitió tres veces "my name is Angun" con un acento que me hizo comprender enseguida que nos íbamos a llevar bien, pues era tan nefasto como el mío y con una sonrisa impecable que enseñaba unos dientes radiantes más por el contraste de su color de piel que por su higiene dental. Le repetí mi nombre aunque ya no sirvió de nada porque a partir de ese momento yo ya no era Miguel, sino Marsha y le insistí que paráramos en el primer sitio en el que pudiéramos comprar esa especie de brebaje nepalí invadido por la mala conciencia de haberme bebido gran parte de las existencias, enfrascándome a continuación en conversación con mis compañeros europeos de viaje sin hacerle mayor caso.

Tras hacer trekking por el lago Phewa y llegar hasta Pokhara y ya de vuelta, paramos en una pequeña aldea y entramos en una especie de colmado a comprar lo prometido. Cuando me dijeron que cada botella de ese licor costaba 3 rupias nepalesas, siete pesetas con cincuenta céntimos al cambio, decidí comprar todas las que había que recuerdo que eran noventa y seis, ocho cajas de doce botellas de medio litro aproximadamente cada una. La primera reacción de asombro de de mi guía y conductor se convirtió al momento en carcajada mientras me comentaban que alguno que viniera después se iba a poner muy nervioso pues me llevaba las existencias en 50 kilómetros a la redonda y por esa zona gustaba mucho acabar la jornada con un traguillo de tan maravillosa bebida. Siempre pensé que era Arak, licor de patata muy tradicional allí, pero años después me trajo un amigo un par de botellas y no era el sabor que recordaba ni de cerca. Que oportunidad perdida no haber empezado en ese momento la importación de ese elixir en España, pues daba tono y a pesar de haber ingerido una media de cuatro botellas en cada uno de los cinco días que duró esa expedición no me causó ni un pequeño de dolor de cabeza. Si lo hubiera hecho, probablemente el Red Bull de Vettel estaría luchando hoy contra el Nepal Liquor de Alonso

El caso es que a esas alturas yo era el héroe de la generosidad y el divertimento: No había puesto límites al dispendio para la juerga y renunciaba a la compañía de mi pareja en la tienda por estar con ellos. Claro que ni sabían que todo el gasto que hice era menor que lo que costaba una copa en el Pachá de los cojones, entonces mil pelas, ni se imaginaban que la que estaba en la tienda era mi hermana, más vista que el tebeo por ser melliza. Y andaba yo disfrutando tanto del momento que no me pareció momento de ser sincero.


Ya en la noche, tras la cena y toque de queda de nuevo para los franceses, organicé la segunda fiesta nacional, dedicada esta a San Fermín, donde yo además hacía de toro, con carrito y cuernos como es menester. Como preveía que iba a ser difícil la explicar y el llegar a un punto divertido, conseguí que previamente diéramos cuenta a una de las cajas de ron. Fue intenso. El recorrido perfecto entre el campamento y un pequeño templo budista, en subida dura al principio (Santo Domingo), curva pronunciada (mercaderes), y tramo más llano (estafeta) hasta el templo (plaza de toros) donde, a pesar de las reticencias de los guías, habíamos tomado prestados unos khatas rojos, pañuelos que se cuelgan en ofrenda, y que venían que ni pintados para la ocasión. Hicimos un recorrido entero y repetimos luego parte, porque estos descendientes de los sherpas* corren que se la pelan por la montaña y no habíamos disfrutado de una cogida. En la segunda subida y antes de lo que llamábamos curva de mercaderes ya habían sido corneados los 10 ante la prisa que tenían en comprender el rito. 

A las tres de la mañana no podían con su alma y entendí que trabajaban duro y que necesitaban descanso, por lo que decidimos irnos a nuestras tiendas, pero Angun no estaba dispuesto a terminar y me pidió conversación a lo que accedí mas por educación que por deseo, eso si, dirigiendo la conversación de tal manera para que fuera él el que hablara. Si me llegan a decir antes que iba a estar dos horas escuchando a alguien sin interrumpir y en inglés, donde como mucho aguanto diez minutos concentrado no me lo creo. Pero es maravilloso comprobar que en el fondo todos tenemos una historia que contar y que siempre se aprende algo nuevo.

Angun, venía de una familia humilde de Lo Mantang, capital del reino de Mastang y que entonces (no se ahora que ha sido abolida la monarquía en Nepal en 2008) era un reino independiente admitido debido al vasallaje que el Rajá del reino ejercía en favor del Monarca de Nepal. Su nombre se debe a que su bisabuelo fue Angun Tenzing, Rajá de Mastang en la primera mitad del siglo XX. Claro que en un reino con menos de 10.000 habitantes casi todos tenían algún parentesco real y eso no garantizaba nada salvo al heredero real. El abuelo de Angun era hermanastro y amigo de Angdu, primer hijo del Rajá Angun, que gobernó once años hasta su muerte prematura, y que se empeñó en aprender francés, cosa que hizo obligando a su gran amigo a aprender con él pues necesitaba practicar. A la muerte del Rajá el abuelo volvió a la agricultura y formó su familia, pero no dudó en transmitir sus conocimientos de francés a sus hijos y estos a los suyos, lo que le valió a Angun para encontrar trabajo de guía en una compañía francesa. Me contó mil cosas sobre su vida y costumbres, pero lo que recuerdo más (les confieso que he tenido que recurrir a internet para rememorar nombres) es que durante esta y las siguientes noches Angun no paró de sonreír. Viendo la sonrisa de la  Gioconda uno comprende que Leonardo Da Vinci era un gran pintor, pero viendo la de Angún se descubría la verdadera, la del hombre feliz que disfrutaba de cada momento de su vida, fuera bueno o malo.

Necesito cortar aquí la narración para comentarles que a finales del 93 recibí una carta de Nepal. Fué gracias a un amable cartero que preguntó, pues, aunque la dirección era la correcta, en el nombre solo aparecía marçha si más. Contenía dos billetes nepaleses, de una y cinco rupias, completamente nuevos que son prácticamente imposibles de conseguir y que Angun recordaba que me gustaba coleccionar y una nota en un castellano perfecto que decía "Nepal y yo te esperamos. Angun". Yo le devolví una carta con las dos fotos que tenía con él y su sonrisa perenne, con nuestros nombres en el reverso y algo cariñoso que no recuerdo. No si si llegó ya que como dirección solo puse Angun, Angun Tenzing Trandul great grandson. Lo Mantang, Nepal. Pero al ser aquello tan pequeño y no haber recibido devolución llevando remite, siempre he tenido la esperanza de que si lo recibió.

Hoy, veintiún años después, tengo otra sonrisa que me llena de vida cada día. Pero son muchas las veces las que al mirar a mi hija Claudia cuando sonríe como sólo ella lo sabe hacer, recuerdo a Angun y le deseo desde tan lejos que su sonrisa siga tan llena de vida como entonces...

Continuará.

*Sherpa. Todo el mundo piensa que un Sherpa es un guía de montaña. Son sin embargo una etnia de la muchas que viven en Nepal que han emigrado del centro de China en los últimos 500 años instalándose en el Himalaya, pero ni todos los guías son Sherpas, ni todos los Sherpas son guías.
Las otras etnias importantes de Nepal son el Nepalí (descendientes de los Kash), los Magar. los Pahari, los Madhesi. Los Newa, Los Tamang, Los Gurung, Los Khambu, y los Tharu. Sólo conservan el sistema de castas en Chatrias los Nepalíes.
Angun era medio Gurung, medio Tibetano. Los Rajas de Mustang sólo pueden ser tibetanos puros por lo que deduzco que el bisabuelo tuvo una aventurilla fuera de palacio.

martes, 6 de agosto de 2013

La princesa de Salta



Martina es una niña especial pues conserva con diez años sus aspiraciones a princesa. En el mundo que llamamos desarrollado parece hasta normal, pero donde vive Martina y con la vida que ha llevado es hasta milagroso. La inocencia de los niños tiene muchas formas de morir, y mientras algunos tenemos la suerte de ver como nuestros hijos la pierden con la pubertad avanzada, en la mayoría de los casos es el hambre, la violencia o la desesperación las que inundan de realidad la hasta entonces programada infancia de un cerebro que necesita mucho aprendizaje, pero que ante todo se aplica a la subsistencia.

Pero la verdadera protagonista de esta historia es Mónica, su madre, pues a sus casi ya treinta tiene memorias que contar. Mónica es el resultado en el que la mezcla de razas encuentra el punto perfecto de intersección. Descendiente de mil aborígenes del pueblo de los Salta que son los que dieron el nombre a la ciudad y de mil descendientes de hispanos, llegados allí para vivir entre el dominio y la riqueza que alguien les prometió, sacó de cada uno de ellos su punto más hermoso hasta configurar a la hembra en la que Nietzsche estaba pensando cuando describió por primera vez el término Apolíneo en su obra "El origen de la tragedia". 

Pero la belleza en muchos sitios, por no decir en todos, no es el don innato de agradar y atraer a tus congéneres por la perfección y la armonía, sino el castigo a ser sometida al deseo de personas que, obsesionadas por poseer lo que su vista les dicta, se abandonan a sus instintos más básicos para conseguirlo rápidamente y sin molestarse en ganárselo en una relación basada en el respeto y la igualdad. Pero, por lo que hoy sé, parece que Mónica lo tenía asumido desde que en su adolescencia descubrió el poder hipnótico que producía en los hombres. Ante la desesperanza de poder mejorar por sus otros valores en un entorno familiar muy humilde y en una ciudad donde si no llevas uno de los apellidos de las familias que la gobiernan no podrás avanzar, se puso en manos de hechiceros del bisturí y se colocó implantes que, aun destruyendo su equilibrio natural, se adecuaban a lo que la moda de los cazadores de cuerpos del momento gustaban de buscar. Implantes de mala calidad pero muy bien puestos debido a la enorme práctica de estos matasanos en aquellos lares, donde las jóvenes son capaces de dejar de comer durante meses a cambio de no sólo de contradecir a la interacción de la gravedad, sino de ser el escaparate en el que los ricos se han de fijar . Implantes que significaron la cremación de los auténticos valores de esta chica, que se pueden ver todavía entre las cenizas y que no puedo escribirlos porque esta no es la forma en que ella debe enterarse.

Pues bien, como ni esto es una biografía, ni la vida un guión predecible, les resumo lo que aconteció, que es por cierto, lo que suele pasar en estos casos: A Mónica se le acercó un chico bien, de aparente buena posición, más por ser chileno y no tener que demostrar las posesiones a la vista que por tenerlas, embarazándola a la primera de cambio de una niña, Martina, para ella princesa y para el una responsabilidad imposible de aceptar, por lo que del paritorio se fue directo al aeropuerto Martín Miguel de Güemes y de alli a su Chile natal donde sigue a lo suyo. Igual que Mónica que diez años después sigue buscando a un príncipe con cartera que compre su felicidad sin saber que no tiene precio y aguantando, como si fuera normal, a viejos déspotas con fortuna mal ganada, que solo buscan en una mujer lo que los pobres pueden encontrar en una muñeca hinchable, y que cuando han vaciado su ansiedad a base de poseer y golpear ese cuerpo todavía joven que consideran en propiedad por lo pagado, vuelven a sus casas presumiendo de sus virtudes teologales, fe, esperanza y caridad y las cardinales, justicia, prudencia, fortaleza y templanza.

Y mientras tanto, la princesa Martina de Salta, con un sexto sentido que la aleja de la realidad, se va al cuarto de al lado y dibuja en un trozo de papel reciclado un mundo ideal de amor y colores en la que ella no es el estorbo ni la excusa para que los amantes de su madre la abandonen cuando ya están saciados, sino la futura reina por el rey amada por su belleza y bondad. 

Que Dios cambie tu destino princesa, y que descubras que la verdadera corona no es de metales y joyas preciosas, sino de amor y respeto. De ese amor que San Pablo definió en la primera carta a los Corintios y que no hace falta ser religioso para entender:

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca.



martes, 30 de julio de 2013

La insoportable levedad del ser


Ha sido una semana dura. El accidente de tren en las proximidades de Santiago es de los que remueven el alma y te recuerdan lo delgada que es a veces la línea que separa la vida de la muerte. Esta, como muchas de las catástrofes de hoy en día, son narradas en tiempo real y con cierta ligereza en la depuración de imágenes; y nuestra natural curiosidad hace que no podamos alejar la mirada de todo cuanto nos muestran cadenas compitiendo por enseñar más que nadie.

En mi caso, como el de muchos madrileños, nos ha traído recuerdos y sobre todo sensaciones imposibles de borrar, pues andan mal aparcadas en doble fila en el hipocampo, de lo que fue el 11M. Si es verdad que los matices entre un accidente y un atentado son distintas, no creo que  los miles de ¿Por qué?  que los familiares o heridos graves se auto interrogarán durante muchísimo tiempo tengan una entonación diferente. Pero entiendo lo que se ha vivido en Santiago esta semana porque es imposible eliminar las sensaciones que vivimos en Madrid en marzo de 2004. Recuerdo como si fuera ayer, cuando yendo en el coche hacia la oficina con mi mujer, que ese día me llevaba,  la radio nos iba desgajando por capítulos lo que de verdad había pasado en varias estaciones de la línea C-2 de cercanías. En un atasco monumental, con el semblante hundido y con un "no puede ser" como única conversación repetida entre nosotros decidimos variar nuestro rumbo hacia la Paz en un intento de donar sangre que hoy no repetiría, no por no donar que ya buscaría donde, sino porque mi experiencia acumulada me dice que hay que liberar las calles para que las ambulancias pasen, con lo que saldría en dirección opuesta. 

De todas esas sensaciones, la que tengo más grabada es la de un silencio desgarrador. Ni votando ese fin de semana con los colegios electorales llenos se oía un alma, ni en los atascos de la semana siguiente donde ni una bocina de un desesperado se escapaba al aire, ni en la oficina, donde la pausa del café perdió su pequeña tertulia cotidiana. El grito del silencio es aterrador.

Pero hay un dato, cruel coincidencia que me duele recordar: setenta y nueve muertos en el tren desbocado, setenta y nueve familias destrozadas, amigos abatidos y mas de cien heridos. Setenta y nueve. En el año 2012, récord absoluto de baja siniestralidad en carretera, con la quinta parte de fallecidos que en 1990 o la tercera que en los años 2000, 2001 o 2002, el mes que menos personas fallecieron fue en noviembre con setenta y nueve. Setenta y nueve familias destrozadas, amigos abatidos y más de cien heridos. 1304 en el total del año, 6 trenes llenos sin supervivientes, menos eso si, que los 29 trenes de 1990. Pero la diferencia de estos es que ya nos son noticia, ya no se transmiten porque no hay imágenes macabras y en directo que enseñar, solo amasijos de hierros, pero sin sangre aún caliente. Ya no es un maquinista despistado o un fallo en el protocolo, es un imprudente, un borracho o un chaval empastillado en una curva que repite de nuevo. Qué más da. no es novedad, solo importa si el causante es Farruquito u Ortega Cano, que eso si que vende. Setenta y nueve muertos, un poco mas que los del setenta y cinco del Yak42 y algo más de la mitad de los 154 que murieron en el accidente de Spanair, Pero uno fue muy lejos y del otro solo se veía el humo.

Quedémonos con lo bueno, que es la reacción de las personas ante la desgracia. Aprendamos de lo ocurrido para evitarlo en el futuro. Portémonos al volante y eduquemos a nuestros hijos para que sepan lo mucho que tienen que perder en un arrebato de juventud desmedida, Y sigamos viviendo sin recordar de nuevo la insoportable levedad del ser.


domingo, 28 de julio de 2013

Ndour y la tierra prometida



Mira que salgo poco de casa por motivos que no vienen al caso. pero cada vez que salgo discuto con alguien. Eso si, discusión a la española que consiste en liberar una dosis de machotina ibérica para demostrarle a otro congénere del mismo sexo quien lleva la razón, pero que una vez descargada la hormona en cuestión pues tan amigos. Es una forma más moderna y civilizada de acreditar que tienes mas testosterona sin recurrir a la fuerza bruta y, curiosamente, sin la necesidad de obtener como premio a la mejor hembra, que ni siquiera es obligatorio que esté presente. Eso si, como haya una moza de buen ver, se sube el tono veinte decibelios por el estímulo que produce que te oiga berrear.

El caso es que después de ver el Francia - España del Campeonato del Mundo de baloncesto femenino Sub19, me fui al bar "los olivos", donde siempre compro los fines de semana mis veinte dosis de suicidio lento de la marca Ducados. Casualidades de la vida, allí habían visto también el partido, por lo que, para amenizar la espera siempre algo larga a la que Mario me somete para darme cambio, suelto la típica frase de inicio de conversación "que lastima de partido..".

Esperaba yo sólo un asentimiento o como mucho algún matiz porque no tenía ninguna intención de quedarme, pero se me había olvidado que en España las primeras respuestas en una cháchara de bar se hacen sin meditar y ofreciendo abiertamente el nivel de educación de cada uno. Fue como un petardo que me espetó el oído:

- Si. pero la jodió la negra.

Diana! era la frase necesaria para encenderme. A pesar de mi ya respetable edad no he aprendido a esquivar las provocaciones de los palurdos. No es por lo de negra, que es muy negra como buena senegalesa, era por el tono, la incultura deportiva y el racismo escondido.

- Te refieres a Ndour, 27 puntos y 10 rebotes?, a la que acaba de ganar el campeonato de Europa sub20 como MVP y va a acabar este como máxima anotadora?  le repliqué intentando demostrar su poco conocimiento deportivo y lo amplio del mio para amedrentarle.

- Si. como se llame, la ha "cagao" en los momentos decisivos. me replicó sin importarle un bledo mis aparentes conocimientos.

No quiero que el blog se base en la discusión sin sentido que vino después así que se lo resumo : me encontraba ante el típico spanish supporter, vestido con chándal de mercadillo, al que no le importaba nada del partido salvo la victoria, que lo único que veía del equipo español era los fallos de la "negra" que había dejado a una "española" en casa. De hecho, lo mas gracioso es que en el equipo francés solo había una blanca y era croata, pero como me suponía el elemento ni se había dado cuenta. Y la triste conclusión es que, como en el 95% de estas tontocharlas, el tipo se buscó argumento para convertir su majadería en tesis doctoral sobre el resurgimiento de los hispanos, dando por conservada, como se intuía, la razón de sus planteamientos.

Mientras volvía a casa andando decidí olvidar rápidamente el palique más por no reconocer mi error de entrar en combate con un badulaque,pero me quedé pensado en Ndour y su presencia en la selección de España.

Astou Barro Ndour, que es su nombre completo,  jugaba el el colegio en Dakar hasta que con 14 años, fue descubierta por el Gran Canaria 2014, por lo que se trasladó a las islas afortunadas, viviendo en principio en casa de su entrenadora Begoña Santana. Empezó en cadete, pero un mate a 2 manos con sólo 15 años la aupó al primer equipo. Su progresión es espectacular y deslumbra por donde va, por lo que enseguida fue nacionalizada de urgencia, por carta de naturaleza, es decir por Consejo de Ministros en 2011. Y todo esto me hace analizar la realidad sobre varios temas:

Me parece justo que una jugadora represente al país que la forma. Me gustaría que tuviera las mismas oportunidades en Senegal, pero esto es hoy en día una utopía, así que no entiendo porque desperdiciar talento si eso enriquece al deporte. Este es el mismo caso de Theresa Zabell, doble campeona olímpica y cinco del mundo, nacida en Ipswich, pero formada en Málaga. Claro que como es blanca, pues ni se ha notado. Lo que me parece injusto es robar deportistas ya formados para que representen a tu país, como los innumerables casos de deportistas cubanos y ahora los africanos pagados en petrodólares, o aquellos que cambian de nacionalidad por conveniencia o desacuerdo (se acuerdan de Johann Mühlegg, "Juanito", que gano tres medallas olímpicas para España en esquí de fondo que luego le quitaron por dopaje?)

Me parece justo que una chica de Senegal y su familia pueda progresar, si consideramos que venir a España es progresar, claro, pero para ella y su familia era y es la Tierra Prometida. Me encanta que no haya tenido para ello que jugarse la vida en una patera como el resto de senegaleses que también quiere buscar una mejor vida. Y me parece injusto que los Consejos de Ministros tengan más facilidad en hacer española a una deportista que a cualquier ciudadano de otro país que cotiza en España. Claro que es el mismo Consejo de Ministros que indultó a Alfredo Sáenz, condenado por prevaricación al meter a 3 inocentes en la cárcel. Por interés te quiero Andrés.

Me parece no sólo injusto sino bochornoso que una persona de Senegal, como cualquiera de África, no pueda obtener la doble nacionalidad como un andorrano o argentino por ejemplo, y tenga que renunciar a su nacionalidad de origen para hacerse español. Lo de jurar obediencia al Rey le habrá dolido menos pues los Africanos entienden mucho de aristocracia tribal. Puñetero mundo de las leyes de conveniencia. 

En fin. Ndour, suerte con tu vida, yo sólo puedo decirte que es un placer verte jugar y si es en mi equipo mejor. Pero lo que de verdad me importa es que consigas lo que le deseo a todo el mundo, y es que encuentres la felicidad en lo que hagas. Y si es en este país, tan tuyo como mío, pues mejor que mejor.


jueves, 25 de julio de 2013

El amigo inmerecido



Hace algunos días escuché a un imbécil, en medio de una discusión con otro, decirle "tu no tienes amigos". No se si será cierto o no, seguro que no, pero si tengo claro que al que lo dijo le puedo llamar imbécil, que le va a costar tener amigos en el futuro porque no sabe la trascendencia de lo que dice, que tiene muy poca educación y seguramente ninguna razón en lo que discutía, porque recurrió a temas personales al acabar sus argumentos . La única excusa es que era relativamente joven como para saber lo que decía, pero tenía bastante más de diez años, que es la edad límite a la que se puede permitir a alguien tonterías tan grandes sin decirle !pero tu de que vas!. Eso si, debo agradecerle este artículo porque me hizo pensar sobre ello 

Lo que uno intuye de la amistad cambia con los años: no percibes lo mismo de ella con diez, treinta o cincuenta años, y por supuesto no la valoras igual. Pasa con todo en realidad, pero la amistad con los años va adquiriendo valores y formas que influyen constantemente en su definición y en el que algún avatar de la vida puede variarla notablemente. A los 10 cualquier cosa de proporciones parecidas a las tuyas y que se mueva es una oportunidad de amistad. A los 20 has definido varios grupos que van a ser la base de tus mejores amigos, pues son los que haces en un entorno de estudio que facilita pasar tiempo juntos y disfrutando. A los 30 estás en plenitud: grupos en el trabajo, en el deporte, antiguos compañeros. los incorporados con tu pareja.. ; que difícil cuadrar la agenda para tanta boda. A los 40 ya has pasado la depuradora y sabes quien es tu amigo para una copa y quien para algo más. Pierdes algunos buenos porque los caminos se alejan y pierdes muchos malos porque te das cuenta de que no estaban bien cimentadas las bases. No es que desaparezcan, es que cambian de categoría y pasan a simplemente conocidos. Hay otras pérdidas más tristes que son aquellas que rompe el interés, el poderoso caballero don dinero y las envidias malsanas. Pero a estas no hay que llorarlas, porque una amistad de verdad hubiera superado estas pruebas de verificación.

A los 50, donde empiezo a encontrarme son los que son. Ya no es cuestión de número, si no de calidad. Y son aquellos, aquellas con los que estar un rato o algo más te deja un sabor especial, porque a esta edad la amistad sabe y huele bien, tiene cuerpo y se siente. Y es un aroma que perdura y que te invade en muchos momentos aún en la lejanía del amigo. Les mando un beso; ellos, ellas saben quienes son.

Pero hoy al escribir no estaba pensando en ellos. Estaba pensando en uno en particular. En mi amigo secreto, mi amigo inmerecido. Secreto porque muy poca gente sabe que existe y el que lo sabe no se imagina que es mi gran amigo. Ya llevamos 22 años viéndonos, sentados en una mesa, en escuadra, no enfrente, siempre solos. No dejamos que nadie invada ni contamine nuestras conversaciones, no nos seguimos en las redes sociales, no nos mandamos correos, no vamos al fútbol, no hemos tomado nunca una copa juntos. Sólo hablamos. Y nos entendemos como hermanos gemelos aun siendo tan diferentes.

Y sobre todo es inmerecido. Casi todas las amistades han sido alimentadas por dosis iguales entre ambas partes. Pero él llegó en un momento delicado de mi vida, se puso por delante de mis amigos de entonces para ayudarme, y no ha dejado de llamarme al menos una vez al mes estos 22 años incluso cuando nuestras vidas nos llevaron a vivir en distintos continentes durante algunos años. Su "como estas?" no es una frase de cortesía, y ya sabe con mi tono de "bien" ,que siempre uso, si es verdad o no. Te da consejos sin dártelos, deslizando la solución con ejemplos siempre oportunos, y su serenidad desmedida es el punto de inflexión que necesito en una vida que siempre me complico con un ritmo de locos. Y nunca ha pedido nada a cambio.

No se que vio en mi, algo será, me da igual, la verdad. Me preocupaba más que el pensara que siempre tenía que dar el primer paso. Mas ahora sé que no le importa, que está por encima de eso. Nunca le he dicho lo importante que es y ha sido en mi vida, pero odia que le quiera premiar con palabras, su gesto se tuerce hasta reflejar incomodidad. Lo mejor es que sé que esta amistad perdurará el resto de mi vida

Espero que ustedes tengan alguien así. Es tan reconfortante...

Por cierto, me matará por hacerlo público, pero es mi homenaje a él y mi deber con los pocos que me leen, Mi amigo inmerecido se llama Antonio Guardiola Prieto. Si lo conocen o se lo encuentran no se lo digan por favor, él no va a leer mi blog: no tengo nada que contar que el ya no sepa.

martes, 23 de julio de 2013

Bárcenas. El último de una larga lista


Si han entrado en el blog pensando que voy a hablar mucho de este chorizo les ahorro desde ya el esfuerzo de seguir leyendo, pero viene al caso porque es la última historia de tantas para desviar la atención, en este caso doble, de los políticos a los españoles y de Bárcenas a la Justicia.

Si hiciéramos una encuesta, el 95% de los españoles votaría en positivo si les preguntaran sobre su creencia de que existe financiación irregular en los partidos, y casi todos dirían que a todos los partidos. Claro está que la inversión mayoritaria se realiza en los partidos que gobiernan o que tienen grandes posibilidades de gobernar, tanto a nivel nacional como autonómico, ya que la mayoría de las donaciones no son por amor a las ideas, sino que son el pago anticipado al cohecho y malversación (de ahí la palabra utilizada: inversión). Este sistema de financiación ha sido utilizado en todo el mundo, y curiosamente en mayores proporciones cuanto más cerca se está del ecuador terrestre. En Italia, verdaderos inventores de este sistema ya en tiempos de los romanos, nos dan mil vueltas en innovación, y es el propio empresario / chorizo el que se presenta y gana las elecciones para disponer libremente de fondos estatales (Berlusconi). Este sistema ya fue probado a pequeña escala en España con resultados más que prometedores a pesar de lo chapucero de nuestro sistema (Jesús Gil).

Lo que si es evidente es que la izquierda está mucho más preparada en campañas en redes sociales y en movilización que la derecha, o que lo tiene mas claro al menos. Nada comparable las movilizaciones por lo de Bárcenas que por Filesa o los ERE de Andalucía. Los de la derecha no se movilizaron en la calle por Filesa, pero si les hubieran dicho que Aída Alvarez, por dar el nombre de una de las condenadas del caso, quería abortar, se hubieran lanzado a la calle en pijama y batín.

El caso es que, salvo que porque intuyo que el choriceo es mayor de lo que se dice, a mi ahora mismo el PP me daría pena. Les pillan en trajes y fiestecitas infantiles, sobrecitos y varios tejemanejes y encima lo destapa un pollo que les ha robado todo lo que ha querido. Ja! te robo y si no me defiendes, te hundo. Pero aunque esto fuera cierto, que no lo es, no tiene excusa; chorizo o choricete entras en la categoría de embutido, y con esto tenemos que acabar (que frase más mona y utópica al mismo tiempo). 

Dicho todo esto voy a sacar una serie de conclusiones que quitando a los radicales de izquierda y derecha estoy convencido que es la opinión del españolito medio:

- Aquí va a pringar uno o dos "cabezas de turco" y todo seguirá igual.
- No queremos elecciones anticipadas. Que más nos da unos que otros. El bipartidismo seguirá porque hay mucho extremista, mucho interesado y mucho odio acumulado. Que acaben con lo que han empezado a ver que pasa.
- Hay que ser un caradura para intentar pactar una moción de censura a cambio de una consulta soberanista, y especialmente si te acaban de pillar en el caso Palau. Otro Mas.
- Tenemos que permitir que los políticos noruegos, esos que van en bici a trabajar, se puedan presentar a la presidencia de España.
- La prensa española es un asco. Una misma noticia es transformada de innumerables formas depende el medio, pero es lo que nos merecemos los españoles que no queremos leer la verdad, sino nuestra verdad. Hay un medio para cada uno.
- Tanta inversión de mi padre en que fuera honrado y no se dio cuenta que no me estaba preparando para vivir en el país que vivo, y que limitó mi futuro por no poder dedicarme a la política, a la banca o a cualquier empresa de éxito. Pero lo hizo con cariño
- Mis hijos no tienen la desgracia de tener que irse a trabajar fuera. Tienen la oportunidad de conocer cosas mejores. Eso si, cuanto más al norte mejor.
- Hay millones de familias pasándolo mal y a nuestros políticos, empresarios de éxito y prensa les importa un bledo. Ya ni eso vende en España
- La culpa es de la selección española de fútbol. Si hubieran ganado la copa Confederaciones no haría falta tanta noticia extra.

En Fin!. Dicho esto, y asumiendo que cambiar de aires es ahora imposible para mi, seguiré trabajando con fuerza, como otros muchos, para que mi país vaya un pelín mejor, sin dejar que el Bárcenas o el de turno perjudiquen este empeño.



sábado, 20 de julio de 2013

Catalunya is not Spain




No tengo muy claro si este mensaje tan difundido últimamente en cualquier evento televisado o radiado tiene por objeto perjudicar la marca España o crear la marca Catalunya. Lo que si doy por seguro es que, con esas formas,  lo que consiguen claramente es perjudicar sobretodo a la de Catalunya.

No voy a analizar porque respeto, aunque no comparto, que haya opiniones separatistas, tan legitimas como las de los demás. De hecho por respeto a estos señores y señoras utilizaré la denominación Catalunya , aunque no exista en la lengua que utilizo en el artículo, y es tan inoportuno como hacer uno sobre Marruecos y denominarlo مغربي que es como se dice en árabe, pero quiero evitar comentarios sobre el tema. Me parece un anacronismo en estos tiempos en los que la sociedad debería estar lo suficientemente madura como para eliminar fronteras y barreras, privilegios y derechos heredados. 

Los hechos acaecidos y pancartas expuestas ayer durante la inauguración de los Mundiales de Natación de Barcelona no son novedad. Y tal vez por eso ya hasta causan hastío. Los abucheos al himno de España son además de una mala educación extrema como lo sería silbar al alemán. La imagen que está dando Catalunya es la de un grupo de energúmenos maleducados que no es que quieran imponer sus ideas, es que quieren dejar claro su enemistad con los demás, y su odio a lo que antes fue el país de sus padres, inculcado por políticos que exacerban su mensaje para ocultad sus trapiches y ansias de poder.

Pues saber que esa es la imagen que estáis dando fuera. La mayoría de los extranjeros no sabe de historia española, aunque si supieran supongo que sería sobre el Reino de Aragón, y no lo digo por fastidiar, sino porque la popularidad de los Reyes Católicos supera en mucho a la Ramón Berenguer IV. Y no entienden vuestras maneras ni vuestras reivindicaciones. Lo que suelen hacer entonces, porque lo que buscan es tranquilidad, es evitar vuestro territorio, porque nadie sale de vacaciones para estar intranquilo o escuchar protestas. Y es una pena porque es un territorio maravilloso y con una cultura propia espectacular. Como las del resto de territorios de España por cierto, lo que nos hace un país único en la variedad.

Y de paso explicarme: ¿para qué vais a un evento en el que está la selección española si no os gusta? No fastidiéis a esos deportistas que creen que el mundial es en casa, ni al resto de catalanes, que son muchos, que quieren seguir siendo españoles pero que no se notan porque son mas educados. No nos hagáis avergonzarnos de ver como utilizáis cualquier acto para dar el cante. Os lo dice un español con todos sus apellidos pares catalanes porque su familia materna es catalana, pero de esa Cataluña con Ñ que forma parte de esa España con Ñ tan querida por muchos de aquí y de fuera.